¿A quienes perjudica la pirotecnia sonora?

El ejecutivo municipal mantiene vigente la ordenanza 747/19 que prohíbe la comercialización, exhibición, tenencia, manipulación, fabricación, depósito, transporte y venta de fuegos de artificios pirotécnicos cuyos efectos sonoros sean superiores a 84 decibeles.

Las celebraciones de fin de año incluyen dentro de sus tradiciones el uso de pirotecnia con fines recreativos. La gestión de diversas organizaciones respecto a la toma de conciencia sobre a quienes afecta el uso de las mismas toma relevancia y posibilita que esta práctica se vea disminuida de manera gradual.

Los estruendos, en general, afectan a chicos con trastorno del espectro autista (TEA) y trastorno generalizado del desarrollo (TGD) a bebés, ancianos y personas con hipersensibilidad sensorial, quienes no soportan de la misma manera la contaminación acústica que la pirotecnia sonora provoca miedo, estrés, palpitaciones, taquicardia, infartos y afectación del sistema inmunitario, son algunos de los efectos.

En cuanto a los animales, que tienen un oído mucho más sensible, es un infierno. Muchos desaparecen de sus hogares tratando de huir de los estruendos. Algunos se pierden, otros son atropellados y hasta pueden morir por el miedo.

Por otro lado, durante años anteriores miles de personas tuvieron que
ser atendidas en hospitales por mutilaciones, fracturas, luxaciones, lesiones
oculares y otras heridas provocadas por la manipulación de la pirotecnia. Además,
causa daños materiales a bienes públicos y privados, provocando incendios en
árboles, autos y casas.

El ejecutivo municipal mantiene vigente la ordenanza
747/19 que prohíbe la comercialización, exhibición, tenencia, manipulación,
fabricación, depósito, transporte y venta de fuegos de artificios pirotécnicos
cuyos efectos sonoros sean superiores a 84 decibeles. Solo quedan exceptuados
de la prohibición los fuegos artificiales de tipo únicamente lumínicos. 
Esta medida se adecúa a la Ley Nacional 20.429.